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Radiaciones y Campos Electromagnéticos

Cada aparato o dispositivo eléctrico produce energía orgónica negativa, DOR. Una energía que desestructura el equilibrio vital de los seres vivos y sus sistemas, al organizar ambientes nocivos que claro,  operan en la dirección opuesta a la vida en todos los aspectos.

Reducir las emisiones de energía orgónica negativa es fundamental para que los ambientes donde permanecemos, sean adecuados para nuestra existencia a todos los niveles. No sólo a nivel vital porque, otras áreas de nuestra existencia que también se ven afectadas  cuando la energía orgónica negativa hace acto de presencia. (Ver metafísica)

Así pues, la necesidad de identificar la cantidad e intensidad de los campos electromagnéticos donde vivamos es decisiva para nuestra vida. Y hay que pensar que esto no es algo que les ocurra a los demás porque, en la sociedad electrificada en que vivimos no podemos eludir los efectos de estas fuentes de energía orgónica negativa. Pongo unos ejemplos:

1.   Usted es muy cuidadoso y apaga su televisor pero, el interruptor en realidad no cierra la alimentación de forma bipolar y el aparato sigue creando campo electromagnético.

2.  Usted duerme y desconecta todos los aparatos eléctricos de la estancia pero, el vecino, justo en la pared donde usted tiene la cabecera de su cama, tiene instalado su televisor, su vídeo y algunos aparatos más. Sin dudarlo, los campos electromagnéticos y su DOR, traspasan las paredes como si fueran de papel. Usted sufre de insomnio y no sabe ni por dónde le viene el asunto. Termina en el médico tomando fármacos para poder dormir que le terminen haciendo dependiente.

3.   Algo así le puede ocurrir si los cables eléctricos de los enchufes que van de lado a lado de la cabecera de la cama, para alimentar las lamparitas de las mesitas de noche, el cargador del móvil o el radio-despertador. Esos campos electromagnéticos posiblemente entorpezcan su sueño y termine con dolor de cabeza cuando permanezca más tiempo de la cuenta inmerso en ellos, los días festivos. Y también es posible que a usted no le produzca nada de esto y no tenga dolor de cabeza ni le cueste dormir ni se levante más destrozado. Sin embargo, eso no es ninguna garantía de que le estén destrozando por dentro. Sencillamente, usted no tiene la suerte de tener la desgracia de que le afecten de manera sensible esos campos de enfermedad. 

4.   Igual, no le sucede nada de lo anterior pero, a unos cientos de metros de su casa, hay una torre de telecomunicaciones que le está enviando radiaciones de microondas a saco y usted no se encuentra bien a nivel general. No sabe lo que le ocurre pero, cuando llega a casa no está bien, no descansa, tiene problemas intangibles o indeterminados de salud. Además, en la calle donde usted vive están habiendo casos recurrentes de cáncer y tumores. Dicho de otro modo, a usted lo pueden estar friendo con microondas sin que usted se entere.

5.   No hablemos ya de determinados puestos de trabajo en los que los trabajadores están inmersos en campos electromagnéticos poderosísimos.

6.   Y para que hablar de las torres de alta tensión. En Rusia, en la era comunista, cuando no prevalecían los intereses de las empresas y particulares sobre la ciudadanía, estaba prohibido edificar a menos de 150 metros de líneas de alta tensión. Sabían que las muertes súbitas estaban servidas, sobre todo en bebés.

7.   Llega a casa del trabajo con prisa, o simplemente por comodidad, calienta la comida o la leche del desayuno de usted y sus hijos con el microondas. Sin saberlo, ha llenado de radiaciones y toxificado esos, ahora ya, NO ALIMENTOS, eliminado todo resquicio vital en ellos hasta el punto que su organismo no los reconoce como alimento pero, sigue sin explicarse por qué hay tantos casos de cáncer en la actualidad. Después de ese pensamiento, sigue con su vida normal porque esas cosas sólo les ocurren a los demás.

8.    Y de los móviles qué decir. De principio nos ponemos a un centímetro del cerebro un campo electromagnético de microondas de varios miles de nanoteslas (A partir de 60 nanoteslas y 35hz ya son nocivos) con una frecuencia de 900 ó 1800 millones de hercios por segundo.  Brutal ¿No? Decir que a un metro y medio de un móvil, aunque esté en reposo ya nos está influenciando su halo de energía negativa. Cuando está en activo en una conversación, el radio sobreasa los tres metros.

9.  ¿Y los armónicos eléctricos? De esto no nos cuentan nada Yo he hablado con ingenieros de una de las suministradoras más importantes de España y se ha quedado con cada de que “vienen los marcianos”. Para Él esas cosas con existen. Sin embargo, en el ejército de U.S.A., se les morían los operadores de telecomunicaciones por su causa. No importa que los campos sean débiles. Esos pueden ser peor porque por su baja potencia, nuestras células los identifican como propios y comienzan procesos que no deberían de iniciar. Como digo, es el caso de los campos electromagnéticos producidos por los «Armónicos», derivados de ondas eléctricas rotas por equipos eléctricos que usan fuentes de alimentación conmutadas. Por ejemplo, ordenadores, televisores, monitores… En definitiva, cualquier equipo que coja la cresta de las ondas de corriente alterna y solamente utilicen su pico, dejando rota la onda de corriente y produciendo con ello infinitas ondas (Es decir, hasta el infinito) con frecuencias que son múltiplos de la onda fundamental. Por ejemplo: La onda fundamental de la corriente de las casas es de 50hz/segundo, siendo el primer armónico. El segundo armónico que surge con la desintegración de la onda fundamental será de 100hz, el tercero 150hz, el 4ª 200hz el 5º… Y así, como digo, cada vez menos potentes y “hasta el infinito y más allá”. Cuando las frecuencias alcanzan la frecuencia de las ondas VHF, nuestras células reaccionan y las interpretan como órdenes a cumplir y sólo Dios sabrá qué tipo de ordenes serán. Indiscutiblemente, nada que ver con las órdenes que recibirían de nuestro cuerpo.

De esto, no sólo son nocivos los campos electromagnéticos, además, algo decisivo para la calidad de nuestro entorno es la incidencia que tiene la pérdida de energía orgónica positiva (POR),  así como el aumento de energía orgónica negativa (DOR).

Una solución para contrarrestar y mejorar en no pocos casos el entorno, sería la implantación en cada uno de los puntos que localicemos de una o varias orgonitas de alta potencia. Así, no sólo frenaríamos las consecuencias negativas sino que con esa misma fuente, podríamos mejorar  nuestras condiciones de vida. 

Situar en las torres de telecomunicaciones orgonitas, es un modo de caridad que beneficia a todos y, no sólo reduce los efectos nocivos de las radiaciones sino que además, neutraliza las ondas manipuladoras contra la población que, según los entendidos están vertiendo para manejarnos y tenernos «Aborregados». En la guerra del golfo, es lo que hizo el ejército americano, llegando a rendirse miles de soldados sin disparar ni un tiro.